Los talleres para la convivencia: propuesta para el aprendizaje de estrategias de resolución pacífica de los conflictos entre los estudiantes de grado cuarto de primaria de la jornada tarde del colegio entre Nubes Sur Oriental I.E.D
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Abstract
La historia de Colombia por décadas ha estado situada en un marco de conflicto el cual no solo
ha configurado los contextos sociales y políticos, sino que ha determinado los modos de relación
de las personas en esos escenarios. Como lo mencionan Cortés, Díaz y Acevedo (2001), los
colombianos han presenciado el recrudecimiento de la violencia, la atribución al conflicto de una
visión negativa a causa de esos enfrentamientos bélicos y se ha observado también, el
resurgimiento de las vías de hecho como medio para la resolución a los conflictos políticos y
sociales que se suscitan en el país.
Pero además de esto, el conflicto ha incidido en el campo educativo, a tal punto que
según estos autores, las instituciones educativas se han venido constituyendo en escenarios
inagotables de conflictos de todo tipo, como por ejemplo, académicos, disciplinarios,
interpersonales, afectivos, sociales, entre otros, escenarios en los cuales ha predominado el
autoritarismo y el poder para solucionar los conflictos que se presentan en la cotidianidad
escolar, acción que legitima la violencia como mecanismo de regulación de las relaciones
escolares y sociales.
En este sentido es importante señalar, que el conflicto se presenta:
Cuando uno o varios actores manifiestan pretensiones encontradas sobre
determinados recursos, lo cual, en principio, obstaculiza la cooperación social. Un
conflicto surge, entonces, cuando determinados sujetos desean realizar acciones que
son mutuamente incompatibles, por lo cual la posición del uno es vista por el otro
como un obstáculo a la realización de su deseo. (Uprimny, 2001, p. 23)
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Consecuentemente con esto, en el grado cuarto de primaria de la jornada tarde del colegio
Entre Nubes Sur Oriental una de las problemáticas que influye la convivencia entre los
estudiantes está relacionada con la manera como se asumen los conflictos en el salón de clase y
con la recurrencia en muchas ocasiones al empleo de acciones violentas como mecanismo para
resolver sus conflictos y diferencias. Al respecto, un docente de la institución afirma que “entre
estudiantes los conflictos en un grado tan pequeño es porque me presto un lápiz y me lo devolvió
más gastado, porque se refundió una cosa y creo que la tiene él, entonces voy a reclamarle de
mala gana, de forma agresiva, porque alguno es grosero o que alguno le gusta jugar brusco y a
mí no. Ese tipo de cosas” (Ver anexo 4, Entrevista No 1, 2016).
Entre las causas de dicha problemática convivencial, según las observaciones y
cuestionarios aplicados (ver anexo 2), aparece en primera instancia, el hecho que los estudiantes
tienen pocas posibilidades de vivenciar experiencias y maneras distintas a las acciones violentas
para resolver sus diferencias. Los niños perciben que los conflictos entre los estudiantes se
presentan porque entre ellos no saben compartir, no trabajan en grupo, utilizan amenazas,
insultos, palabras ofensivas y toman las cosas sin permiso (ver gráfica 4 y 7, anexo 2) .
Entre las acciones violentas de solución entre los estudiantes cuando se presenta un
conflicto se encontró (ver anexo 2): las amenazas verbales, las burlas, las discusiones cargadas
de insultos, los golpes y las agresiones físicas, entre otros. Estas acciones generan malestares
entre las relaciones de los niños y se presentan la mayoría de veces de forma impulsiva, como
mecanismos de defensa e imposición, legitimando entre ellos los actos violentos como
mecanismos de resolución.
Esta situación se debe a que al interior del salón de clase las acciones violentas en ciertos
momentos son utilizadas por los estudiantes como un modelo y estrategia a seguir para
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solucionar los conflictos y como elemento regulador y de validación de las relaciones que se
establecen con el otro.
Como segunda instancia, se encuentra que los estudiantes no perciben la importancia del
conflicto en sus relaciones convivenciales como una situación de aprendizaje, construcción y
formación subjetiva, de crecimiento y reconocimiento del otro como distinto, además, como un
factor que se presenta en muchos momentos en las interacciones, que requiere de una solución
pacífica y respetuosa que trascienda las acciones violentas como mecanismo de resolución.
Según los cuestionarios realizados (ver anexo 2) el conflicto es asumido por los
estudiantes como una discusión, una guerra y una pelea entre dos personas. Igualmente
reconocen que la convivencia en el salón de clase se ve afectada porque los niños tienen muchos
problemas entre ellos y no los solucionan.
Al ser escasas las vivencias que tienen los niños en el salón de clases orientadas hacia la
formación, conocimiento y aprendizaje de mecanismos y estrategias para la resolución de
conflictos de modo pacífico distintos a la agresión, más consensuadas, dialogantes y negociadas,
lo que los niños legitiman como estrategia y mecanismos de solución a las diferencias y los
conflictos son las acciones violentas.
Lo anterior es originado además, porque dentro del salón de clase poco se aborda y
soluciona este tipo de situaciones de un modo oportuno y acorde a los requerimientos, pues el
docente privilegia dentro de la clase el desarrollo de contenidos académicos y la ejecución del
plan de estudios, los cuales se deben brindar y lograr en unos tiempos específicos y cualquier
situación que afecte el desarrollo de la clase planificada es solucionado en la inmediatez sin
tomar estrategias de promoción y reparación a los conflictos escolares.
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Como lo menciona un docente:
[…] lo que pasa es que a veces es complicado porque si yo me pongo a parar la clase,
cada momento que hay un conflicto, no hago la clase, je je, entonces cuando el
problema ya, el conflicto lo veo así como muy grande: hago un stop, escucho las
partes y lo que te digo lo solucionamos, escuchamos a todos y miramos el aspecto
pedagógico, el aspecto positivo a mejorar, ya. Pero definitivamente al que me saco la
lengua, que no quiere ser mi amiga, que yo iba adelante, que iba atrás, ese tipo de
cosas lo dejo pasar. (Ver anexo 4, Entrevista No 4, 2016)
Conforme con lo anterior, en el salón de clase y en el desarrollo de las clases poco se
contribuye a que los estudiantes vivencien alternativas de solución y reparación del conflicto de
modo pacífico y consensuado, en limitadas circunstancias se le exige al estudiante dirigirse con
respeto hacia el otro, hablar y resolver el conflicto, pedir una disculpa y anular sus acciones
violentas, pero no se le brindan las estrategias, acciones o herramientas para aumentar sus grados
de tolerancia, dominar su impulsividad, manejar su frustración, establecer un diálogo
intencionado y encontrar los modos de dirimirlos sin afectar al otro y la convivencia con él.
La tercera causa observada según la entrevista realizada a los docentes (ver anexo 4) es
que los docentes tienen poco conocimiento o implementan escasas estrategias, que permitan
contribuir en la resolución pacífica de los conflictos que se suscitan entre los estudiantes en el
salón de clase, y esto se debe a que el trabajo pedagógico se orienta en mayor medida al
desarrollo de los contenidos académicos y aunque existen intentos por promover alternativas que
apuntan al desarrollo integral y a la resolución pacífica de los conflictos, los tiempos académicos,
los espacios y las dinámicas de clase favorecen el trabajo instructivo, individual y la competencia

